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En este sitio encontrarás los resúmenes en audio y texto de algunas de las lecciones más importantes del famoso psicólogo y profesor canadiense Jordan Peterson. En esta primera serie de publicaciones, en particular, encontrarás los resúmenes de los 12 capítulos del libro “12 reglas para la vida”.

Haz clic en el botón “play” para escuchar el resumen en Spotify o utiliza el texto como referencia. ¡Que lo disfrutes!

12 REGLAS PARA LA VIDA

REGLA 1: PÁRATE BIEN ERGUIDO Y CON LOS HOMBROS HACIA ATRÁS


O, porque tu mamá tenia razon cuando te decía que te pararás derecho.


Bajo la superficie del océano, en un lecho rocoso, las langostas se mueven con determinación. En su mundo de arena y rocas cada centímetro de territorio cuenta, cada alimento es un tesoro, y cada refugio es un bastión contra el mundo exterior. Aquí, la postura lo es todo. Una langosta con las pinzas altas y el caparazón erguido no es solo un signo de confianza, sino una proclamación de dominio.

Cuando dos langostas se encuentran, sus pinzas no solo hablan de fuerza, sino que cuentan historias de victorias pasadas y derrotas aprendidas. La danza de dominación comienza: una exhibición de poder donde la confianza se mide en la anchura de la postura y la firmeza del movimiento. La victoria trae un premio tangible: una oleada de serotonina que infla aún más su confianza, mientras que la derrota sumerge a la perdedora en una postura encogida, una señal de sumisión al mundo. La segunda vez que las mismas langostas se encuentren, una de ellas se parará mas erguida y confiada, la otra encogida e insegura. Esta predisposición le ayudará a la langosta con el caparazón erguido, quien probablemente habrá ganado la batalla antes de empezarla.

Jordan Peterson extrae de estas observaciones una metáfora para la vida humana, argumentando que nuestra biología comparte más con estos crustáceos de lo que podríamos pensar. Sugiere que, al igual que las langostas, las personas se ven profundamente influenciadas por el lenguaje corporal y la postura. Una espalda recta y hombros hacia atrás no son solo un gesto físico, sino una manifestación de nuestra disposición ante la vida y un historial visible de nuestras victorias y derrotas pasadas.

Nos insta a aprender de las langostas: a ocupar nuestro espacio con dignidad, a enfrentar nuestros desafíos con la cabeza alta. Es un llamado a reconocer cómo nuestras pequeñas victorias y derrotas moldean nuestra percepción de nosotros mismos y cómo, a través de la postura y presencia, podemos influir en nuestra propia serotonina y en nuestra propia vida.

Regla 2: “Trátate a ti mismo como alguien de quien eres responsable de ayudar”

¿Por qué a veces tratamos mejor a nuestro perro que a nosotros mismos?

En un tranquilo rincón de su casa, tu vecina se inclina cuidadosamente sobre el plato de su mascota. El día de hoy pidió por internet comida cruda para su adorado perro que en efecto tiene un pelaje lustroso. Tu vecina, por su parte, la ves a menudo comiendo papas fritas con salsa extra; tiene bastantes kilos de más y jamás hace ejercicio, excepto por la caminata diaria que hace, sin duda alguna, por el perro. Jordan Peterson, en el segundo capítulo de su obra, nos invita a reflexionar sobre este fenómeno relativamente común en el cual las personas tratan mucho mejor a las personas que dependen de ellas que de sí mismas. Peterson explora diversas razones por las cuales esto puede ocurrir, pero una de ellas es que este acto de cuidado desigual yace un profundo desdén hacia nosotros mismos, el cual nace de una íntima familiaridad con nuestras propias faltas y fracasos.

Aquí, Peterson nos lleva de vuelta al Jardín del Edén, donde Adán y Eva, tras comer del fruto prohibido, se vuelven dolorosamente conscientes de sus propias imperfecciones. Este momento, uno de los más emblemáticos de la narrativa bíblica, refleja nuestra propia toma de conciencia sobre nuestras fallas. Al igual que los primeros humanos se cubren con hojas de parra, intentando esconder su desnudez y vergüenza, nosotros a menudo nos escondemos de nosotros mismos, evadiendo el cuidado personal que merecemos.

Peterson argumenta que, así como Adán y Eva tuvieron que enfrentarse a su realidad y seguir adelante a pesar de sus imperfecciones, nosotros también debemos hacerlo. Nos insta a superar esa vergüenza, ese auto-desdén, con la misma dedicación y cuidado que ofrecemos a nuestras mascotas. Al cuidarnos a nosotros mismos con amor y atención, no solo estamos redimiendo nuestra “naturaleza pecaminosa”, sino que también estamos reconociendo nuestra valía y capacidad de superación.

Este capítulo se convierte en una historia de redención personal, un llamado a aceptarnos y cuidarnos con la compasión que tan generosamente extendemos a otros seres vivos. Peterson nos recuerda que, a pesar de conocer cada uno de nuestros defectos, debilidades, y errores, somos dignos de nuestro propio cuidado y amor. Al igual que Adán y Eva emergieron del Jardín, marcados, pero resilientes, nosotros también podemos caminar hacia una vida de propósito y significado, aceptando nuestras imperfecciones y trabajando hacia nuestra propia redención, cuidándonos a nosotros mismos como si fuéramos la persona que más nos importa en el mundo.

Regla 3 “Haz amistad con personas que quieran lo mejor para ti”

El capítulo sobre la importancia de elegir bien a nuestros amigos

Jordan Peterson, en el tercer capítulo de “12 reglas para la vida”, nos ofrece un prisma a través del cual observar las complejidades de nuestras relaciones interpersonales, animándonos a reflexionar sobre la importancia de rodearnos de personas que verdaderamente deseen nuestro bienestar.

Peterson nos describe las sombrías fiestas de su adolescencia en la fría provincia de Alberta, Canadá, eventos bañados en una luz tenue que ocultaba más que la autoconciencia, donde la música estruendosa ahogaba cualquier posibilidad de conexión genuina. Estas fiestas eran escenarios donde el exceso y la falta de dirección reinaban. Eran lugares donde, como recuerda Peterson, se podía encontrar a “un par de los psicópatas del pueblo”, y donde las acciones imprudentes, como blandir una escopeta cargada, eran moneda corriente.

Peterson no solo comparte estas memorias para pintar el cuadro de su juventud, sino para subrayar cómo estas experiencias reflejan una tendencia más amplia a rodearnos de gente que, lejos de querer lo mejor para nosotros, nos sumerge en un ciclo de autodestrucción. Relata la visita de un amigo que conoció precisamente mientras vivía en Alberta y que llegó acompañado de un individuo tan drogado que proclamaba ver sus partículas dispersas en el techo. Tal vez esta persona necesitaba ayuda, pero también era bastante posible que ayudar a esta persona podría hundirnos a nosotros mismos en su mundo de autodestrucción. Alguien podría sugerir que tenemos que ayudar también a aquellos que tienen menos suerte que nosotros y que debemos guiar moralmente a las personas que consideramos no están siguiendo un buen camino. Después de todo, como dice Peterson, incluso Jesús compartía a veces sus alimentos con prostitutas y con recaudadores de impuestos. Después de hacer alusión a esta escena bíblica, Peterson nos recuerda que nosotros no somos Jesús, el arquetipo del hombre bueno, y que es posible que coexistir de manera indiscriminada con personas que se comportan de una manera que no es necesariamente buena tiene más posibilidades de hundirnos a nosotros mismos que de salvar a esas personas.

Con estos ejemplos, Peterson no solo muestra, sino que también nos insta a la reflexión y a la acción. “Haz amistad con personas que quieran lo mejor para ti”, nos exhorta, presentando esta regla no como una simple sugerencia, sino como un mandato para la supervivencia de nuestro ser más auténtico. Nos anima a ser selectivos en nuestras amistades, a buscar aquellas relaciones fundamentadas en el respeto mutuo, y con personas que verdaderamente puedan ayudarnos.

En este capítulo, Peterson nos da también una heurística práctica: son nuestros amigos aquellos que se alegran cuando les compartimos una buena noticia, en vez de reflejar envidia.

Regla 4: Compárate contra quien tú eras antes y no contra quien alguien más es el día de hoy

El capítulo sobre la dificultad de sentirnos relevantes en el mundo moderno y las alternativas para mantenernos motivados y progresar.


En el capítulo, Peterson nos habla sobre la importancia de dejar de compararnos con los demás para enfocarnos en nuestro crecimiento personal, comparándonos con nuestro yo pasado.

Peterson reconoce que en el mundo moderno, donde estamos conectados con millones de personas con solo un clic, es difícil sentirse valioso y exitoso. En tiempos sin internet, un músico local o un profesor universitario podían destacar en su entorno cercano, pero hoy, un breve recorrido por YouTube les mostraría que frente a virtuosos de todo el mundo, pueden parecer simples aficionados.

Por esto, compararnos con otros hoy día suele ser una estrategia destinada al fracaso, especialmente en áreas donde competimos con millones, aspirando a ser los más bellos, ricos o populares.

Peterson ofrece varias soluciones para una vida más plena y significativa. Una es seleccionar un campo específico, como ser un abogado competente o un plomero excepcional. También sugiere involucrarse en pasatiempos únicos donde podamos destacar, como ser un constructor de ferrocarriles a escala o bailarín de una variedad poco conocida de tango. Incluso podemos crear nuevos nichos, como construir y tocar guitarras hechas de cajas de puros, una actividad que ganó popularidad en redes sociales.

Nos anima a comparar nuestro progreso con nuestro pasado para ver mejoras visibles que nos mantengan motivados. Además, propone enfocarnos en reducir el sufrimiento ajeno, lo cual constituye un progreso noble. Tal vez no seamos lo suficientemente talentosos para construir una casa tan hermosa como los mejores arquitectos del mundo, pero sin duda tenemos la posibilidad de hacer nuestra casa más disfrutable para nosotros mismos y para los que nos rodean. Tal vez no tengamos la capacidad de hacer a las personas perder el aliento al ver nuestras proezas como si fuéramos Lionel Messi o Roger Federer, pero al menos podemos evitar crearle dolor adicional a nuestros padres, parejas, amigos y nosotros mismos al evitar comportamientos peligrosos.

En resumen, Peterson en el capítulo 4 nos aconseja centrarnos en nuestro desarrollo personal en vez de en las comparaciones con otros, proporcionando ejemplos claros y consejos prácticos para lograrlo.

Regla 5: No permitas que tus hijos hagan cosas que los hagan desagradables a tus ojos.

El capítulo sobre la importancia de hacer de nuestros hijos personas agradables.

Peterson inicia el capítulo con una experiencia personal observando a un niño de tres años comportándose de manera inaceptable en un restaurante, lanzando comida y gritando, sin mostrar respeto por los demás comensales. A partir de este incidente, advierte sobre los riesgos de permitir conductas desagradables y sin límites en nuestros hijos. Interesantemente, Peterson no culpa totalmente a los padres por el comportamiento de sus hijos, reconociendo que algunos niños son por naturaleza difíciles de educar, contrariamente a lo que la corrección política podría sugerir.

Para respaldar su argumento, Peterson recurre a resultados contundentes de investigaciones en psicología clínica, su especialidad, que parecen demostrar que si un niño no es agradable a los 4 años, tanto para otros niños como para adultos, probablemente enfrentará dificultades durante toda su vida. Esto se debe a que un niño temperamental y desagradable será ignorado, perdiendo oportunidades esenciales para socializar y desarrollar competencias sociales.

Peterson también plantea que es preferible que los padres vengan al menos en pares, destacando la dificultad de ser un padre soltero siempre dispuesto y en la mejor disposición. Sugiere que los momentos difíciles, como el enojo o un mal día en el trabajo, deberían ser idealmente equilibrados por la intervención del otro progenitor.

REFLEXIÓN: Así como Peterson sugiere la necesidad de ambos padres para criar a un hijo, el célebre arquitecto Christopher Alexander en “Un Lenguaje de Patrones”, propone que incluso un par de figuras parentales no son suficientes. Argumenta que, para evitar el neuroticismo en las relaciones de pareja e hijo, se requiere la familia extendida tradicional, incluyendo tíos, abuelos, sobrinos y otros.

Regla 6: Ordena perfectamente tu casa antes de criticar al mundo

El capítulo 6 del libro “12 reglas para vivir” del talentoso Jordan Peterson se llama “Ordena perfectamente tu casa antes de criticar al mundo”. En este capítulo, Peterson nos dice que antes de andar señalando los defectos de los demás y tratando de cambiar al mundo, es importante empezar por mejorar nuestra propia vida y nuestro entorno. Y, para que entendamos bien su mensaje, nos da ejemplos bien claros y consejos bien prácticos.

Peterson comienza el capítulo mencionando un refrán popular que dice: “Antes de querer cambiar al mundo, arréglate tu propia casa”. Nos invita a reflexionar sobre esta sabiduría mexicana y nos explica que, si queremos tener un impacto positivo en el mundo, primero debemos tomar responsabilidad de nuestro propio espacio y nuestras propias acciones.

Para ilustrar su punto, Peterson nos cuenta la historia de una persona que vive en un desmadre total, con la casa hecha un relajo, sin orden ni estructura. Esto genera estrés, ansiedad y dificultades para enfocarnos en nuestras metas. Por eso, Peterson nos anima a ordenar nuestra propia casa y organizar nuestra vida antes de andar queriendo cambiar al mundo.

Una de las reglas que Peterson destaca en este capítulo es la importancia de empezar por limpiar nuestra propia habitación. Nos dice que debemos comenzar por poner en orden nuestro espacio personal, deshacernos de lo que ya no necesitamos y establecer una estructura que nos ayude a mantener la armonía y el equilibrio en nuestra vida. Así estaremos creando un ambiente propicio para nuestro crecimiento y desarrollo personal.

Además, Peterson nos habla de la importancia de establecer metas realistas y alcanzables. Nos anima a identificar áreas de nuestra vida que necesiten mejoras y fijar objetivos pequeños que podamos lograr poco a poco. Por ejemplo, si queremos mejorar nuestra salud, podemos comenzar por hacer ejercicio regularmente o comer más saludablemente. Así estaremos generando un cambio positivo en nuestra vida antes de querer cambiar al mundo.

En el capítulo, Peterson también nos dice que el cambio empieza desde dentro. Nos invita a reflexionar sobre nuestras propias actitudes y comportamientos antes de criticar a los demás. Por ejemplo, si queremos un mundo más solidario, debemos empezar por cultivar la solidaridad dentro de nosotros mismos y construir relaciones armoniosas en nuestro entorno cercano.

En resumen, el capítulo 6 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson nos enseña que antes de criticar y querer cambiar al mundo, debemos poner en orden nuestra propia vida y nuestro entorno. A través de ejemplos claros y consejos prácticos, Peterson nos motiva a tomar responsabilidad de nuestro espacio y nuestras acciones, establecer metas alcanzables y cultivar la armonía en nuestra vida. Así estaremos sentando las bases para generar un cambio positivo tanto en nosotros mismos como en el mundo que nos rodea. ¡Así que a ordenar nuestra casa antes de andar criticando al mundo, compadre!

Regla 7 – Busca lo que es significativo, no lo que es conveniente

El capítulo 7 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson se titula “Busca lo que es significativo, no lo que es conveniente”. En este capítulo, Peterson nos habla sobre la importancia de buscar un propósito y significado en nuestra vida en lugar de simplemente seguir lo que resulta más fácil o conveniente. A lo largo del capítulo, nos ofrece ejemplos concretos y consejos prácticos para encontrar aquello que realmente nos llena y nos da sentido.

Peterson comienza el capítulo compartiendo una historia personal en la que se encontraba estancado en su carrera y en una situación de comodidad, pero sentía que le faltaba algo significativo en su vida. Nos cuenta cómo decidió hacer cambios importantes y arriesgados para perseguir su pasión por la psicología y el impacto que esto tuvo en su sentido de propósito y satisfacción personal. A partir de esta experiencia, Peterson nos advierte sobre el peligro de quedarnos en la comodidad y nos motiva a buscar lo que realmente nos haga sentir vivos.

Para ilustrar su punto, Peterson nos ofrece ejemplos de personas que han encontrado significado en diferentes áreas de la vida. Nos habla de artistas que se dedican a su pasión creativa, de científicos que investigan para descubrir nuevos conocimientos, de padres que encuentran sentido en criar y cuidar a sus hijos. Estos ejemplos nos muestran que lo que realmente llena nuestras vidas no siempre es lo más fácil o cómodo, sino aquello que nos conecta con algo más grande que nosotros mismos.

Una de las reglas que Peterson destaca en este capítulo es la importancia de identificar nuestros valores y lo que realmente nos importa. Nos anima a reflexionar sobre nuestras pasiones, nuestros talentos y aquello que nos inspira, para así encontrar un camino significativo en nuestra vida. Por ejemplo, si nos apasiona la música, podríamos explorar la posibilidad de aprender a tocar un instrumento o formar parte de una banda. De esta manera, estaremos persiguiendo algo que nos llena y nos da un sentido de propósito.

Además, Peterson nos habla sobre la importancia de superar los obstáculos y los miedos que puedan surgir en nuestro camino hacia lo significativo. Nos dice que es normal enfrentar dificultades y sacrificios al perseguir aquello que realmente nos importa. Sin embargo, es a través de esos desafíos que crecemos y encontramos un sentido más profundo en nuestra vida. Nos invita a enfrentar esos obstáculos con valentía y determinación, sabiendo que el resultado valdrá la pena.

En resumen, el capítulo 7 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson nos insta a buscar lo que es significativo en nuestra vida en lugar de quedarnos en la comodidad y lo conveniente. A través de ejemplos concretos y consejos prácticos, Peterson nos motiva a identificar nuestros valores y pasiones, y a perseguir aquello que nos llena de verdad. Nos recuerda que es normal enfrentar obstáculos en el camino, pero es a través de ellos que encontramos un sentido más profundo y satisfactorio en nuestra existencia. ¡Así que a buscar lo significativo en nuestra vida, compadres, y a vivir con propósito!

Regla 8 “Di la verdad, o por lo menos no mientas”

El capítulo 8 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson se titula “Di la verdad, o por lo menos no mientas”. En este capítulo, Peterson explora el valor de la honestidad y nos insta a ser sinceros en nuestras palabras y acciones. A lo largo del capítulo, nos ofrece ejemplos concretos y consejos prácticos sobre cómo vivir una vida basada en la verdad y evitar la tentación de la mentira.

Peterson comienza el capítulo compartiendo una anécdota personal en la que tuvo que enfrentar las consecuencias de una mentira que había dicho en el pasado. Nos cuenta cómo esa mentira afectó su reputación y la confianza de las personas a su alrededor. A partir de esta experiencia, Peterson nos advierte sobre los peligros de la mentira y nos anima a ser honestos en todas las áreas de nuestra vida.

Para ilustrar su punto, Peterson nos ofrece ejemplos de situaciones en las que la mentira puede tener un impacto negativo. Nos habla de la importancia de ser honestos en nuestras relaciones personales, en nuestro trabajo y en nuestra propia autorreflexión. La verdad, nos dice, nos ayuda a construir relaciones sólidas y a vivir con integridad.

Una de las reglas que Peterson destaca en este capítulo es la importancia de no mentir, pero también nos dice que si no podemos decir la verdad, al menos evitemos mentir. Nos invita a ser conscientes de nuestras palabras y a evitar exagerar o distorsionar la realidad. Por ejemplo, si alguien nos pregunta qué opinamos sobre algo y no queremos herir sus sentimientos, en lugar de mentir, podemos ser respetuosos y elegir nuestras palabras cuidadosamente.

Además, Peterson nos habla sobre la importancia de la autoevaluación honesta. Nos dice que debemos ser sinceros con nosotros mismos y confrontar nuestras propias mentiras y engaños. Por ejemplo, si nos damos cuenta de que estamos evitando ciertos problemas en nuestra vida, nos insta a enfrentarlos y abordarlos de frente. Al hacerlo, estaremos viviendo una vida basada en la verdad y creciendo como personas.

En el capítulo, Peterson también explora el impacto de la mentira en nuestra salud mental y emocional. Nos habla de cómo vivir una vida basada en la mentira puede generar estrés, culpa y ansiedad. Por el contrario, vivir con honestidad y decir la verdad nos ayuda a construir una autenticidad y una confianza en nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás.

En resumen, el capítulo 8 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson nos insta a vivir una vida basada en la verdad y la honestidad. A través de ejemplos concretos y consejos prácticos, Peterson nos motiva a ser sinceros en nuestras palabras y acciones, y a evitar la tentación de la mentira. Nos recuerda que la verdad nos ayuda a construir relaciones sólidas y a vivir con integridad, y que enfrentar nuestras propias mentiras nos permite crecer y ser más auténticos. ¡Así que a decir la verdad, o por lo menos no mentir, compadres!

Capitulo 9 “Asume que la persona a la que estás escuchando podría saber algo que tú no sabes”.

En este capítulo, Peterson nos habla sobre la importancia de ser humildes y abiertos al escuchar a los demás, reconociendo que siempre hay algo nuevo que aprender. A continuación, te presento el resumen con el estilo de español mexicano:

En el capítulo 9 del libro “12 reglas para vivir” del chingón de Jordan Peterson, nos dice que cuando estemos escuchando a alguien, debemos tener la actitud de que esa persona podría saber algo que nosotros no sabemos. ¡Ándale! Es decir, no presumir que ya lo sabemos todo y que no hay nada que aprender de los demás.

Peterson comienza el capítulo recordándonos que todos tenemos nuestras propias experiencias y conocimientos, y que al escuchar a los demás podemos adquirir información valiosa que nos enriquezca. Por ejemplo, si alguien está compartiendo sus experiencias sobre viajar a un lugar que nunca hemos visitado, podemos aprender de sus consejos y recomendaciones.

Para ilustrar su punto, Peterson nos ofrece ejemplos de cómo a veces nos cerramos y no prestamos atención a lo que otros tienen que decir. A veces, por creer que lo sabemos todo, dejamos pasar oportunidades para aprender y crecer. Nos invita a mantener una mente abierta y a reconocer que siempre hay algo nuevo que aprender de los demás.

Una de las reglas que Peterson destaca en este capítulo es la importancia de escuchar activamente y con respeto. Esto significa no interrumpir a los demás, prestar atención a lo que dicen y considerar sus puntos de vista aunque no estemos de acuerdo. Por ejemplo, en una discusión política, en lugar de tratar de imponer nuestras ideas, podemos escuchar con empatía las perspectivas de los demás.

Además, Peterson nos habla sobre la importancia de aprender del pasado y de la sabiduría de aquellos que nos han precedido. Nos dice que, a través de la historia y la literatura, podemos acceder a una riqueza de conocimientos que nos puede ayudar a comprender mejor el mundo en el que vivimos. Nos anima a leer y explorar diferentes fuentes de conocimiento para enriquecer nuestra perspectiva.

En resumen, el capítulo 9 del libro “12 reglas para vivir” de Jordan Peterson nos invita a asumir que siempre hay algo nuevo que aprender de los demás. Nos anima a mantener una mente abierta y humilde al escuchar a quienes nos rodean, reconociendo que cada persona tiene sus propias experiencias y conocimientos que pueden enriquecer nuestra vida. Así que ya sabes, a escuchar activamente y aprender del prójimo, compadre. ¡Siempre hay algo que descubrir!