Regla 4: Compárate contra quien tú eras antes y no contra quien alguien más es el día de hoy

El capítulo sobre la dificultad de sentirnos relevantes en el mundo moderno y las alternativas para mantenernos motivados y progresar.


En el capítulo, Peterson nos habla sobre la importancia de dejar de compararnos con los demás para enfocarnos en nuestro crecimiento personal, comparándonos con nuestro yo pasado.

Peterson reconoce que en el mundo moderno, donde estamos conectados con millones de personas con solo un clic, es difícil sentirse valioso y exitoso. En tiempos sin internet, un músico local o un profesor universitario podían destacar en su entorno cercano, pero hoy, un breve recorrido por YouTube les mostraría que frente a virtuosos de todo el mundo, pueden parecer simples aficionados.

Por esto, compararnos con otros hoy día suele ser una estrategia destinada al fracaso, especialmente en áreas donde competimos con millones, aspirando a ser los más bellos, ricos o populares.

Peterson ofrece varias soluciones para una vida más plena y significativa. Una es seleccionar un campo específico, como ser un abogado competente o un plomero excepcional. También sugiere involucrarse en pasatiempos únicos donde podamos destacar, como ser un constructor de ferrocarriles a escala o bailarín de una variedad poco conocida de tango. Incluso podemos crear nuevos nichos, como construir y tocar guitarras hechas de cajas de puros, una actividad que ganó popularidad en redes sociales.

Nos anima a comparar nuestro progreso con nuestro pasado para ver mejoras visibles que nos mantengan motivados. Además, propone enfocarnos en reducir el sufrimiento ajeno, lo cual constituye un progreso noble. Tal vez no seamos lo suficientemente talentosos para construir una casa tan hermosa como los mejores arquitectos del mundo, pero sin duda tenemos la posibilidad de hacer nuestra casa más disfrutable para nosotros mismos y para los que nos rodean. Tal vez no tengamos la capacidad de hacer a las personas perder el aliento al ver nuestras proezas como si fuéramos Lionel Messi o Roger Federer, pero al menos podemos evitar crearle dolor adicional a nuestros padres, parejas, amigos y nosotros mismos al evitar comportamientos peligrosos.

En resumen, Peterson en el capítulo 4 nos aconseja centrarnos en nuestro desarrollo personal en vez de en las comparaciones con otros, proporcionando ejemplos claros y consejos prácticos para lograrlo.

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